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martes, 18 de diciembre de 2018

Carta abierta al presidente de una asociación de vecinos

Francisco Javier López Martín
18 DIC 2018


Querido Antonio.
Me dirijo a ti, como presidente de la Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos Tetuán, pero esta carta va dirigida a cuantas personas os conjuráis en esa aventura de defender los derechos de la ciudadanía, el vecindario, el pueblo llano, que sufre cada día las ineficacias, las ineficiencias, la desidia de nuestros gobernantes. Una carta abierta a quienes dedican tiempo de su vida a defender lo que es de todas y todos en las Asociaciones de Vecinos y Vecinas.

Acabáis de entregar los premios Constitución la del 31, inequívoca muestra de vuestras convicciones republicanas y me habéis honrado con uno de ellos. En el diploma habéis escrito, Por su contribución al conocimiento de “los nadies”. Entre los premiados se encuentran otras personas que, desde la política municipal y autonómica, el teatro, el urbanismo, el cine, la pintura, el diseño, colaboran con vuestro esfuerzo por situar al barrio en una de esas centralidades que pugnan por convivir con el Madrid Central. Reconocimientos que no han olvidado a mujeres y hombres que nos han dejado, pero que han compartido vuestra vida y empeños.

Mi primera afiliación, fue a una asociación de vecinos de Villaverde, cuando aún se llamaban Asociaciones de Cabezas de Familia. Dicho de otra manera, las mujeres y los jóvenes estábamos legalmente de prestado, aunque teníamos un extraoficial carnet juvenil. Eran aquellos tiempos dictatoriales de democracia orgánica (nunca supimos bien de qué órganos se trataba, aunque podíamos imaginarlo), en la que la representación venía de la familia, el municipio y el sindicato (vertical, por supuesto).

Si los militantes de las CCOO, desde las empresas, se fueron infiltrando en el sindicato vertical hasta ganar las elecciones sindicales, en los barrios, como vecinos, también se fueron haciendo con algunas de aquellas asociaciones vecinales, especialmente las ubicadas en los barrios obreros.

Barrios como Vallecas, Chamartín de la Rosa, Carabanchel, Canillejas, Fuencarral, Villaverde, habían sido antes pueblos, absorbidos por la capital a finales de los 40 y principios de los 50 del siglo pasado. Se habían convertido en lugares de asentamiento de los miles de trabajadores y trabajadoras que llegaban de toda España buscando un empleo en la siempre pujante industria del suelo y la construcción, en sus empresas auxiliares, talleres y en las industrias del metal, automoción, la alimentación, la electricidad, el gas, tabacos, o la confección.

Casa baratas, chabolas, Unidades Vecinales de Absorción, poblados dirigidos, colonias benéficas, obras sindicales del hogar, fueron rodeando los viejos núcleos urbanos, conformando extraños desarrollos urbanísticos. Calles sin asfaltar, alcantarillados deficientes, transportes insuficientes, sin centro sanitarios, ni colegios.

Luego vendría el asalto a los pueblos de la periferia, esta vez sin absorciones de por medio, que dieron lugar al crecimiento acelerado de los pequeños municipios que rodeaban Madrid. Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, Coslada y San Fernando, Getafe y Leganés, Móstoles y Alcorcón, Fuenlabrada, entre otros muchos.

No fue fácil el duro recorrido vecinal. Cuando llegó la democracia era mucho el trabajo por hacer, muchas las carencias, los desastres urbanísticos, las necesidades de servicios públicos esenciales. No fue fácil ir construyendo espacios de convivencia. La limpieza de las calles, el asfaltado de las calzadas, las aceras transitables, plazas, parques, colegios, centros de salud, ambulatorios y hospitales, centros de atención a la drogodependencia que consumió a muchas familias, universidades, centros culturales, autobuses, metros, cercanías. Nada hubiera sido posible sin vuestro trabajo vecinal.

Miro el tablón de anuncios de vuestra asociación y allí veo que los años han pasado deprisa, pero los problemas siguen siendo parecidos. Muestras de cine en barrios que han ido viendo echar el cierre a todos sus cines. Premios Superbache para unas calles abandonadas de la mano de los gobernantes. Defensa de los servicios públicos. Derecho a la vivienda. Convivencia de generaciones, culturas, nacionalidades distintas. Comercio de barrio. Oposición a la proliferación de las casas de juego. Teatro comunitario. Cuestionamiento de movimientos especulativos como la Operación Chamartín, o el Paseo de la Dirección.

Ahora entiendo mejor esa reivindicación de lo constitucional y republicano en vuestros premios. España fue un día República democrática de Trabajadores organizada en régimen de Libertad y Justicia. Luego, tras una larga dictadura, se convierte en Estado social y democrático de Derecho que persigue la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Dicho de otra manera, la legitimidad de los valores republicanos de la Constitución del 31, son los que legitiman la Constitución del 78.

Ahora comprendo que lo esencial de ser republicano, ya sea bajo una dictadura, o en una monarquía constitucional, no es esperar el advenimiento de un régimen republicano, sino trabajar por la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, en cada momento del día, en cada instante de la vida. Proteger lo que es de todos y de todas. Ser republicano, como lo sois en Cuatro Caminos-Tetuán, es sostener los valores republicanos. Defender la vida.

Francisco Javier López Martín
FUENTE: infolibre

jueves, 26 de julio de 2018

El Premio Superbache 2018 es para…

Javier López
26 JUL 2018


Se me ha ido de la mano esto de escribir para Madrid es Noticia. Creo que siguiendo la cabecera del periódico, he ido centrando el contenido de mis artículos en asuntos ciudadanos y vecinales, que tienen que ver con el maltrato al que nos vemos sometidos como ciudadanos o ciudadanas, independientemente del sentido ideológico de quien se encuentre al frente de cada una de las administraciones que tienen algo que ver con nuestra vida cotidiana.
Hace unas semanas me sorprendía que unos buenos amigos y amigas de la Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos-Tetuán, tras un largo y arduo proceso de selección de candidaturas, terminaran anunciando la entrega del Premio Superbache 2018, durante un vermú ciudadano, en el marco de las Fiestas Vecinales. Premio que recayó en esta ocasión en el socavón de la Travesía del Pando.
Algo de especial y espectacular debía tener el Superbache ubicado en pleno Paseo de la Dirección, para alzarse con el galardón, cuando se encuentra  rodeado de incontables socavones de tamaño gigante, en un escenario de solares abandonados convertidos en precarios aparcamientos de coches y talleres mecánicos, edificios apuntalados de puertas y ventanas tapiadas. Todo ello a la espera del pelotazo inmobiliario que asedia a toda la zona.
Interesado por el tema, me adentro en internet y me topo con el famoso Superbache de la colonia Benito Juárez que, tras 15 años de abandono por parte de las autoridades municipales de Cancún (México), se ha convertido en atracción turística, adornado por globos, instalación de tirolinas para atravesarlo, juegos vecinales y cantos de mañanitas.
Quienes piensan que la ciudadanía ha perdido ya su sentimiento colectivo. Que las asociaciones de vecinos y vecinas se han convertido en organizaciones instrumentalizadas, al servicio de los partidos de turno, comprueban una vez más que la gente sigue poniendo voluntad e imaginación para reivindicar condiciones dignas de vida.
La iniciativa ha servido para difundir, a través de las redes sociales, los numerosos casos de superbaches que se han ido convirtiendo en parte del paisaje urbano de ese Madrid menos turístico, menos gentificado, pero mucho más popular y humanamente acogedor.
Seguro que otros barrios se animan con iniciativas similares y van sumando, a los superbaches, iniciativas como las supercacas de perro, los supervertederos, los superruidos, o las supercacicadas. Al tiempo.

domingo, 4 de febrero de 2018

Nosotros, los Nadies

Por Francisco Javier López Martín



Hace un par de años Antonio Ortiz, me invitaba a presentar el poemario La Tierra de los Nadie, en la Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos-Tetuán. Ahora, han repetido la invitación, en Mimbrestudiouna antigua librería transformada en proyecto de comunicación. En este caso, para presentar el libro Cuentos en la Tierra de los Nadie.
Hace unos días hemos conmemorado el asesinato de los Abogados de Atocha. Muchos piensan que eran abogados laboralistas, porque murieron en un despacho laboralista que dirigía la ahora alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Eran los abogados que en aquellos despachos se dedicaban, a la defensa de los vecinos y las vecinas de los barrios.
Libros de los Nadie, librerías desaparecidas que encuentran nuevos proyectos jóvenes, abogados de barrio que defendían a las asociaciones vecinales. Me presenta Dolquisa, la Directora de Proyectos en el Consulado de la República Dominicana. El círculo se cierra. Son muchos los inmigrantes dominicanos en estos barrios y la colaboración entre Asociaciones Vecinales y el Consulado, permite crear espacios de convivencia y prevenir problemas emergentes.
Podría hablar de los orígenes de la Tierra de los Nadie. Recitar el poema de Eduardo Galeano y sus Nadies salidos del español que se habla en los Andes. Recuperar los conceptos de proletariado y lumpemproletariado (el obrero andrajoso al que se parecen cada vez más -salvadas las distancias- los trabajadores pobres, temporales y precarios), según Carlos Marx. Citar a Franz Fanon y sus Condenados de la Tierra.
Podría remontarme a los pobres de la Tierra que inventó Jesucristo con susBienaventuranzas y seguir luego el hilo hasta desembocar en la Teología de la Liberación latinoamericana, con sus héroes y mártires. Y releer La epopeya de los miserables, según Naguib Mahfuz. Lo dejo para mejor ocasión.
Para conocer a los Nadies, con su imponente esplendor y su sobrecogedora presencia, basta adentrarse en las calles y las plazoletas de Cuatro Caminos- Tetuán, comprobar su poder de supervivencia en mitad de la degradación urbana programada, que anuncia y prepara el terreno para las grandes operaciones de “rehabilitación” y remodelación, que las grandes constructoras han comenzado ya en el Paseo de la Dirección, columna vertebral de esos barrios.
Estos somos los Nadies. Los hijos de nadie, los dueños de nada, los ningunos, los ninguneados, jodidos, rejodidos. Los excluidos del dinero, los exiliados del poder, los expulsados del poder del dinero. Los expatriados de su propia tierra, en su propia tierra.
Los Nadies somos Nadies en Tetuán, o en Villaverde; en Vallecas, o en Usera. En Parla, o en Arganda. En las favelas, slums, township, musseques, en las Villas Miseria. En muchos lugares del mundo ya ni los llaman barrios pobres, sino simplemente barrios. Costamos menos que la bala que nos mata de hambre y desnutrición, o de exceso de grasa. Esa es la única diferencia.
La educación y la política, el sindicalismo, el trabajo social, la sanidad, deberían permitir que nosotros, los Nadies, accediéramos a la palabra y, con la palabra, a la oportunidad de gobernar nuestras vidas y nuestros asuntos comunales.
Pero, mientras esto llega y no llega, o lo empujamos, o lo traemos, no estaría mal que hablásemos de lo nuestro, de nuestros paisajes, de nuestras vidas y nuestras mil maneras de morir y resucitar. De los que fueron antes y de cómo seremos después. Vamos, que en lugar de dejar que otros nos engatusen hasta la estafa, tomemos en nuestras manos, con nuestras propias manos, la construcción de nuestro relato y contemos nuestras prodigiosas, o al menos sorprendentes, historias. Nosotros.

Fuente: Diario16